|
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
| |
|
Parque
ocupa el extremo nororiental de la provincia de Guipúzcoa,
en la frontera con Navarra. El batolito granítico sobre el
que se asienta el Parque presenta características geológicas
que lo hacen único dentro del País Vasco. Por otra parte
en la época romana sus entrañas fueron horadadas con
cerca de 20 km. de galerías,
para explotar el hierro, la galena
|
y la blenda que guarda en su subsuelo.
En
cuanto a la vegetación, son predominantes las hayas,
los robles, madroños y tejos. Los cielos del parque
son surcados por el vuelo de águilas, halcones, buitres
leonados y milanos
|
|
La
abundancia de agua en la zona favorece la presencia del visón
y del desmón pirenaico, mientras que la regata de Endara es
lugar de desove del salmón. Incluso no es infrecuente la visita
de corzos y jabalíes procedentes de la vecina Navarra. |
|
| |
|
|
|
| |
|
.
La belleza paisajística del Parque se une a
la de dos leyendas relacionadas con él. La primera alude a
la abundante plata que fenicios y
| romanos
explotaron en
la zona, asegurando que un pavoroso incendio extendido por toda
la cordillera pirenaica fundió toda la plata que contenía
en sus entrañas, hasta formar ríos de ese mineral
que fueron fluyendo hacia estas estribaciones. Más de
un estudioso de la geografía pirenaica supuso
que en esta leyenda |
|
estaría
el origen del nombre de la cordillera, dado por los
griegos, en cuya lengua "pir" significaba «fuego».
|
|
| |
|
|
|
| |
|
La
segunda leyenda explica el origen de la cascada de Aiztondo, la mayor
del País Vasco (100 metros), que se encuentra en las lindes
de la propiedad del caserío Antxotegi.
|
Oiert
y Oihana eran dos jóvenes pastores que vigilaban sus
respectivos rebaños entre caricia y caricia. Un día,
Oiert quiso ofrecer a su amada un ramillete de flores, lo
que le costóla vida al resbalar cuando se acercó
al precipicio para recoger el único lirio que se ofrecía
a su vista. Desde entonces, Oihana permanece asomada en el
mismo sitio en el que vio desaparecer a su amado y llora incesantemente
su muerte.
|
|
|
|
| |
|
. En
memoria de su enamorado, la infeliz pastora concede un favor a quien
visite la cascada: el de disfrutar para siempre del amor de la persona
querida, si se recoge y se arroja al agua alguna de las flores que
riegan sus lágrimas.
|
|
| |
|
|
|
| |
|
|
|
| |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|